CHILE DA OTRO PASO ADELANTE EN LIMA

Luego de ausentarse por casi medio siglo, el Team Chile volvió a disputar en Lima los Juegos Panamericanos en vóleibol piso. Precedida de buenas actuaciones, entre ellas el cuarto lugar en la Copa Panamericana 2019, la Roja se plantó en El Callao y ofreció al continente una renovada cara.

Sin tiempo para aclimatarse, los dirigidos de Nejamkin golpearon el tablero de entrada y derrotaron, tal como lo hicieron en México, a Estados Unidos, en un duelo apasionante que firmó parciales de 25-17, 25-17, 17-25 y 25-22.

Acto seguido, los nacionales se enfrentaron a Brasil, en un partido donde Chile confirmó en el juego sus grandes avances, pese a que cayó por 18-25, 25-22, 16-25 y 17-25.

Pero sin lugar a dudas la alegría mayor llegó en el cierre de la fase grupal, instancia a la que Chile llegó con grandes chances de clasificar, aunque para lograrlo debía pasar por encima de México, un rival ingrato, al cual los nacionales jamás habían vencido en encuentros oficiales.

Presionando con el saque, y concentrados en el punto a punto, los chilenos fueron encontrando la luz en un duelo que arrancó difícil y que fue siendo favorable con el correr de los puntos.

Vicente y Tomás Parraguirre tomaron la responsabilidad de atacar, alternando la labor con Bonacid, y recibiendo el apoyo de Araya y Guerra por el centro. Castillo fue el socio de todos y eso permitió el lucimiento de Banda, que acabó con el duelo con una «colocada» de zurda que sorprendió el bloqueo azteca.

Parciales de 20-25, 25-21, 25-22 y 25-20 sentenciaron la primera victoria de Chile sobre México y abrieron la puerta a una inédita y soñada clasificación a semifinales, la que se concretó con el ajustado triunfo de Brasil sobre Estados Unidos por 3 a 2.

En semis, Chile volvió a lucir un aguerrido juego y le propuso un partido de igual a igual a Argentina, que avanzó con tres victorias en la otra zona. La Roja volvió a mostrar solidez en el ataque y no le regaló nada en el arranque a los albicelestes, que remontaron un 21-19 en contra y se quedaron con el primer set por 25-21.

En el segundo, Chile salió dispuesto a igualar el global y lo hizo con merecimientos. Un 25-23 fue incluso muy estrecho para expresar la superioridad de los nacionales, que pudieron cerrar la manga un par de puntos antes.

En el tercero, Chile vivió su momento más importante del torneo luego que perdiera dos puntos de set y terminara entregando por 26-28 un parcial que perfectamente le pudo ser favorable. Un par de errores en el saque y una levantada sin ataque de Banda y Guerra sentenciaron la suerte del set y posteriormente del compromiso.

En el cuarto, Chile sintió el golpe y no pudo mantener el side out, con lo que Argentina selló su paso a la final tras ganar la manga por 25-17.

El último partido de Chile fue quizá el más bajo de todo el torneo. Un dolido Brasil, que había caído sin apelación ante Cuba en la otra semifinal, no dio chances a la ilusión de la medalla y mostró una cara muy distinta a la que lució ante los caribeños. Parciales de 25-12, 25-19 y 25-21 sentenciaron el triunfo verdeamarelho.

Así terminó la historia de Chile en Lima. Por una parte, los números dirán que nuestra selección terminó cuarta con un récord de dos triunfos y tres derrotas y por otra quedará la sensación que esta actuación puede ser el punto de inflexión de un Chile que puede a partir de ahora comenzar a ganar los partidos importantes.

Por Cristian León, desde Lima.

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